Inversión
Por qué los DIY hacen webs feas (y acaba costándoles más)
El "yo me lo hago" es la decisión más cara de tu vida si no tienes experiencia. Por qué la web que tú no puedes hacer está tirando tu negocio.
"Yo me hago la web, que para eso tengo tiempo". Lo escuchamos cada semana. Tres meses después, la misma persona nos llama porque "la web no convierte, no aparece en Google y los clientes dicen que parece poco profesional". Y nos toca rehacerla entera.
Por qué los DIY fracasan
1. No se ve lo que no se sabe
Cuando llevas años en tu sector, hay cosas que ves y ya no puedes no verlas. Cuando alguien hace su primera web, no ve:
- Tipografías que no combinan bien.
- Espaciados que dan sensación de "no profesional".
- Colores que no transmiten tu marca.
- Layouts que rompen el patrón visual.
- Versión móvil que no funciona.
No es que sean tontos. Es que no han entrenado el ojo. Como un amigo que pone la mano en la masa sin saber qué cantidad es la correcta.
2. La funcionalidad técnica es una trampa
"En Wix es muy fácil". Sí, para colgar un texto. Pero:
- SEO técnico: meta tags, sitemap, robots.txt, schema.org, canonicals.
- Velocidad: imágenes optimizadas, lazy loading, WebP, caché.
- Responsive: que se vea bien en todos los dispositivos.
- Accesibilidad: contraste, navegación por teclado, screen readers.
- Seguridad: HTTPS, headers, CSP.
Ninguna de estas cosas es visible en el editor de Wix. Pero todas afectan a tu SEO, a tu conversión y a tu reputación.
3. La marca se diluye
En Wix/Squarespace todas las webs se parecen. Las plantillas son limitadas. Si quieres una marca que te diferencie, necesitas diseño a medida. Y eso, casi siempre, no lo puedes hacer DIY.
4. El tiempo es dinero
"Yo me lo hago y ahorro 3.000 €". Sí, pero:
- Mes 1: 20 horas aprendiendo.
- Mes 2: 20 horas haciendo.
- Mes 3: 30 horas rehaciendo.
- Mes 4: tirando la web y contratando.
Si tu hora vale 50 € (que es poco), son 3.500 € de tu tiempo tirado. Más caro que contratar a un profesional.
Cuándo SÍ tiene sentido hacer la web DIY
- Proyecto de prueba. Algo que vas a tirar en 3 meses.
- Negocio súper local. Una frutería de barrio que solo necesita un mapa y un teléfono.
- Marca personal efímera. Un evento, una promoción.
- Aprendizaje. Si tu objetivo es aprender, no tener una web.
Cuándo debes contratarla
- Negocio real con intención de durar.
- Visibilidad de marca (la web es tu carta de presentación).
- Competencia en SEO.
- Necesidad de diferenciarte visualmente.
- Tiempo que vale más dedicado al negocio.
La paradoja del DIY
El DIY parece económico. Acaba saliendo más caro. Y mientras tanto, tu web está dañando tu marca sin que te des cuenta.
Cómo empezar si decides contratar
- Tener claro qué necesitas (3 páginas, 10, e-commerce).
- Pedir 2-3 presupuestos con el mismo alcance.
- Preguntar qué incluye y qué no.
- Elegir por portfolio, no por precio.
- Reservar presupuesto para mantenimiento.